Dossier
Jamming

Los frutos de la Escuela Jamming ya son evidentes para nosotrings: vamos a publicar una serie de testimonios de alumnos que comenzaron desde cero en nuestra Escueling y ahora son compañeros nuestros. Comenzamos por nuestra alumning y compañera Beatriz Hernández, que nos da un testimonio que le puede servir mucho a los que se autodenominan tímidings!

Ya sabes, si te apetece probar el mundo de la improvisacióning, apúntate a nuestra Escueling!! Próximamente tendrás toda la información de los nuevos cursings 2017-2018 en esta web.


“Los nervios que tenía antes de empezar casi me matan, pero fue empezar y ¡volar!”

Llevo siendo fan de Jamming desde hace más de 10 años. No sé cuántas veces les he visto actuar en el teatro, a cuántos amigos he llevado a verles ni cuántas veces he salido del teatro con dolor de tripa por las carcajadas. Hace tres años reuní el valor suficiente como para apuntarme a la escuela. Digo reuní, porque era una persona muy tímida, reservada e insegura. Y digo era, porque ahora mismo, de esa persona que fui quedan muy pocas cosas.

Mis comienzos como alumna Jamming

Recuerdo mi primera clase como si fuera ayer. En la calle Mayor, en un local en el que también había una escuela de modelos, donde tuve que hablar seriamente conmigo misma para poder cruzar la puerta. Iba a probar cómo era aquello que me hacía tan feliz ver en el teatro y que parecía divertidísimo de hacer, con la excusa de desconectar de un trabajo emocionalmente intenso. Recuerdo la impresión que tuve al conocer a Lolo, al que había visto siempre en el teatro pero nunca me había atrevido a saludar, y que iba a ser mi profesor, al ver que en clase había gente que decía querer formarse como actor y sentirme pequeñita. Pero empezamos con juegos de impro y empezó la magia. Se acabaron los nervios y empezó la risa y la diversión. Salí contenta, nerviosa y con ganas de más. Siempre buscando reírme y despejarme de la rutina.

El curso fue avanzando y descubrí que la relación con muchos de mis compañeros era más profunda que con personas que conocía de hace muchos años. Lo que se comparte en las clases de la escuela Jamming es muy grande, y te une mucho a tus compañeros. Así que he conocido gente muy importante para mí y que no pienso dejar escapar.

Un taller con Jordan Bayne

Al final de ese primer año, tuve la oportunidad de asistir a un workshop con Jordan Bayne. Había venido a Madrid varias veces ese año, y nunca me había atrevido a apuntarme. La idea de ir solo a divertirme y desconectar había ido cambiando y a medida que pasaba el tiempo, la impro se me iba metiendo en el cuerpo y quería más. Para eso, necesitaba más herramientas. Así que me lancé y me apunté a una clase de “la Jordan”. Si las clases de Lolo habían sido una sorpresa maravillosa para mí, aquel workshop fue una revelación. Me di cuenta de que yo quería hacer eso en la vida: actuar. Fue una clase muy intensa, en la que me di cuenta de muchas cosas acerca de mí misma. A partir de ese momento, cambié el rumbo. Un par de semanas después hicimos la muestra de fin de curso de los Lunings. Creo que nunca olvidaré esa sensación de felicidad absoluta. Una sencilla muestra de fin de curso… increíble.

Entrenamiento, entrenamiento, entrenamienting

Hablé con Lolo para que me orientara un poco, sobre hacia dónde dirigir mis pasos. Mi segundo año en la escuela además de en las clases de los Lunings, estuve en el grupo de Training Angels con Lolo y Paula, con la dirección de Jordan. Además, empecé a asistir a los entrenamientings con Sac. Fue un año increíble. Durante 9 meses estuvimos haciendo un intenso trabajo de interpretación, duro y precioso, que me hizo aprender mucho. Sobre todo, de mí misma. Reconozco que hubo algún día en el que no fui capaz de ir a clase, en que necesitaba un respiro, pero la siguiente semana volvía aún con más ganas. Trabajar con Lolo y Paula fue un regalo. Jornadas de hasta 6 horas seguidas, ir con sueño a trabajar al día siguiente, removida… y ¡feliz! Los entrenamientos me daban la vida. Risas y diversión de pura impro. Además de poder empezar a actuar en público, nervios, esa sensación de felicidad, días de tener que remar, días en que todo fluía genial, aprendizaje continuo, que solo te da el actuar con público. Me encanta el hecho de mezclarnos alumnings de diferentes grupos, cada uno con su forma de ser y de hacer impro, un montón de gente con la que seguir aprendiendo.

Debut en Canal Jamms

El segundo año nos fusionaron con los Miércolings. Reajustes. Yo que estaba ya en mi zona de confort, con mis amigos… Una vez más, se demostró lo bonito que es salir de la zona de confort y pasar a la zona mágica. Más buenos amigos, aprendizajes y más impro. Al principio de mi segundo año debuté en Canal Jamms, en la sala La Tortuga. Estaba tan nerviosa que no me enteré de mucho... Solo la sensación de vértigo y de felicidad absoluta. A partir de ahí tuve la suerte de que me convocaran muy a menudo y de poder disfrutar de la impro en el escenario con muchos compañeros diferentes. Enseguida debutamos en la sala Teseo. Un teatro con escenario y telón!! Otra vez nervios infinitos, salir al escenario y empezar a volar. Después de estar todo el año actuando muy a menudo llegó la muestra de fin de curso y... era un manojo de nervios!! Fue empezar la impro y volar. Estado de felicidad pura.

Ya poco quedaba de la que era hacía dos años… Ni tímida, ni introvertida. Ganando confianza en mí misma poco a poco, con objetivos en la vida que nunca pensé en plantearme, y disfrutando del presente. Esa es una de las cosas más importantes que he aprendido con Jamming. El aquí y el ahora.

Aquí y ahora: actuar con Jamming

Este es mi tercer año en la escuela. He seguido trabajando con Lolo y Paula y he añadido los intensivos avanzados de Joaquín. Además de continuar con los entrenamientings. El curso ha sido genial. Compañeros nuevos y veteranos con los que disfrutar de la impro. Cuatro maestros que me han llevado de la mano por mi camino.

Durante los últimos dos años he ido casi todos los fines de semana al Maravillas, para las promociones de camisetings. Y me he quedado siempre a ver la función. Además de las clases, es una manera genial de aprender. Ves miles de situaciones, de maneras de salir de apuros, de gestionar situaciones y miles de funciones redondas… Así que puedo decir, que he aprendido mucho, casi tanto como en clase.

Este último año ha sido cuando he expresado mi sueño de dedicarme a la impro de manera profesional (hasta ahora no lo había dicho en voz alta). Me queda muchísimo trabajo por delante, mucho. Pero ha llegado el día en que he actuado con ellos en un evento. ¡Y me ha hecho tanta ilusión que casi me da algo!! Ha sido un evento para una empresa. De repente me vi improvisando con Lolo Diego y Borja Cortés… Yo que no me atrevía a entrar en clase el primer día… Que les he visto tantas noches sentada en el patio de butacas… ¡Disfruté como una niña chica! Los nervios que tenía antes de empezar casi me matan, pero fue empezar y ¡volar!! Un sueño cumplido. Y me reafirmé en el empeño de seguir por este camino. No sé hasta dónde llegaré, pero es el que me hace feliz. Así que ¡a seguir trabajando duro!

No tengo palabras para agradecer a Jamming todo lo que han hecho por mí.

Ya no soy la misma que era. ¡Ni falta que hace!! Jamming me ha cambiado la vida, y me presenta un camino por delante que estoy deseando recorrer… Elijo vivir.

 

Publicado en Escueling

Esto nos cuenta nuestra alumna Reyes Armada Arnau, que escribió un testimonio cuando ganó el sorteo del Jamming show en su House, un testimonio que todavía nos emociona.

¡¡Muchas gracias por co-crear el blog con nosotrings!!


 Llevo dos cursos en la Escuela Jamming. Y quiero seguir muchos más. Infinitos, si los hubiera.

Me gustaría hablarte de ella, pero antes, si me lees, quiero que sepas que para apuntarte solo hacen falta ganas. No requiere de nada más. Da igual si actúas, o si no lo has hecho en tu vida. Sólo es necesario querer disfrutar… Y quién no quiere esto, ¿verdad?

Personalmente, cuando trato de describir mi experiencia en ella, sin duda, utilizo estas dos palabras: descubrimiento y crecimiento.

Descubrimiento

Descubrimiento de la improvisación y de escenarios de vida nuevos en los que no hay lugar para los juicios; descubrimiento de muchas facetas de mí misma y de la niña que creí perdida y que ahora vuelve a tener esas maneras “disfrutonas”; descubrimiento de personas únicas, maravillosas y diferentes; descubrimiento de espacios libres, llenos de respeto y de diversión; descubrimiento de la “nada” como creadora y de que “saltar al vacío” de la improvisación con los compañeros es pura magia.

Crecimiento

Crecimiento… a niveles desorbitados. Crecimiento, como persona que intenta conectarse con el aquí y el ahora, con el presente. Estando aquí y ahora, estás mucho más presente en la vida. Jamming es mucho más que impro, entre otras cosas, porque a través de ella, enseñan justamente a estar más en lo que importa, más alerta y más disponible a lo que pase. Más abierta a la experiencia y con más recursos para hacer frente a todo. Esto, que tú practicas e improvisas en las clases, poco a poco, y casi sin darte cuenta, se va generalizando a otras facetas de la vida… Donde te descubres siendo más NATURAL, más tú misma. Te empiezas a reconocer y créeme, es precioso.

Crecimiento emocional

Crecimiento, unido al anterior, a nivel emocional. Jamming apuesta (si los has visto sobre el escenario, lo sabes bien) por improvisar desde la verdad, que lo que cuentas lo vivas, y así lo recibe el público. Y para que esto sea posible hay que tener conocimiento también de las propias emociones para poder utilizarlas cuando la impro lo requiere. Este aprendizaje tiene una unión directa también con el día a día, sin duda. Dónde vas adquiriendo herramientas para conocer, reconocer y canalizar emociones; las más bonitas y las que también lo son pero nos han enseñado a esconderlas. 

Gracias a los Jamming y a su Escuela he descubierto a través de la impro, partes y facetas de la vida que estaban ocultas, y puedo disfrutar más, pisar más fuerte, dar conmigo en medio de tanto ruido. Y me río, mucho. 

Jamming me ha ayudado a ser capaz de improvisar en las clases y en las pequeñas muestras que hacemos (actuaciones para amigos, familiares) y a vivir mi vida con más calidad y capacidad de conexión desde dentro y no desde la superficialidad que nos quieren vender.

La Escuela Jamming es generosidad, es cercanía, es colaboración, es disponibilidad, es flexibilidad, y mucho conocimiento. Los profesores tienen una enorme experiencia como actores de improvisación, como comunicadores y maestros; lo que hace maravilloso aprender con y de ellos.

Yo, por todo (que en mi caso es mucho), solo puedo darles las GRACIAS. A los profesores y a todos mis compañeros con quienes comparto las clases regulares y los cursos intensivos; porque me han ayudado a ser más consciente y libre. ¡Y porque me lo paso pipa con ellos!

Así se quedó Reyes cuando tuvo a Jamming al completo en su House

Razones para ser alumna de Jamming

  1. Aprender técnicas teatrales y de improvisación.
  2. Dar rienda suelta al gusanillo, que seguro tienes, cuando ves a los Jamming sobre el escenario.
  3. Ponerte a prueba sin darte cuenta, porque desde que empiezas todo es natural.
  4. Correr el “riesgo” de enfrentarte a situaciones en las que no hay nada escrito.
  5. Crear con tus compañeros historias maravillosas.
  6. Abrir el rincón de la creatividad, que muchos habíamos desterrado.
  7. Divertirse, reírse sin límites, aprender, descubrirse capaz de aquello que ni uno mismo había imaginado.
  8. Cultivar la capacidad de trivializar; nada es tan importante, como pensamos.
  9. Conocer personas muy, muy bonitas.
  10. Ser más feliz y quererte más, y, realmente esto, engloba todo.

Reyes Armada Arnau

Publicado en Escueling

Hace unos meses escribí en mi blog personal sobre mi experiencia con la Escueling, ahí cuento cómo descubrí la improvisacióning en Jamming.

Ahora que escribo este texto para el Jammingblog, quiero ir más allá.

Tengo un tipo de personalidad poco frecuente, INFJ, soy una persona muy introvertida, así que parece raro que me encuentre entre los alumnos de Jamming… pero ya verás que no. Otra característica mía es tener un exceso de empatía, y pensaba que significaba que escuchaba al otr@... Sin embargo, en el primer intensivo con Joaquín Tejada descubrí que una cosa es tener intuiciones muy claras sobre los demás y otra cosa es aceptar la historia que estamos co-creando: a mí me gustaba ser yo la única que crea la historia (jeje). Y en Jamming estoy aprendiendo que es mucho más divertido y enriquecedor co-crear historias con los demás!!

Después del primer intensivo liberé tanto que llevé a mi familia por mi cumpleaños al show, enmarqué la entrada y desde entonces ocupa un lugar relevante en mi estantería (ver foto de arriba). 

No soy una flipada, o podría decir que los alumnings de Jamming somos todos unos flipados de Jamming… ¡sin poder evitarlo! :-)

Al llegar a la oficina el lunes siguiente al primer intensivo, vi el contraste entre la activación del fin de semana y el aburrimiento soporífero de la oficina, y me di cuenta de cuánta falta puede hacer liberar la mente y el cuerpo, tener más movimiento, ser más flexible en todos los sentidos.

¿Cuáles son mis razones para ser alumna de la Escuela Jamming?

Por resumir, porque realmente hay mucho que contar a raíz de lo que se experimenta en Jamming, estas son mis razones para ser alumning:

  1. Puedo probar a hacer el ridículo y no me siento juzgada por mis compañeros.
  2. Es un espacio para jugar, y yo hacía mucho tiempo que no jugaba. Pero mucho. Y cuando estaba en la edad de jugar, a veces tampoco podía.
  3. Me ayuda a conectar con los demás, a darme cuenta de que son más iguales o más cercanos a mí de lo que me podía imaginar.
  4. Actores profesionales me dan clase, de 3 horas, una clase trabajada, preparada. Es un regalo lo que dan, que para mí tiene un valor mucho más alto que su precio.
  5. Me hablan de tú a tú, ese halo que rodea a los actores y actrices, a los “famosos”… Eso no está presente en Jamming, al revés, te desarma su cercanía y buen rolling.
  6. A veces, lo paso mal, por eso de ser introvertida y buscar ocultar mis sentimientos. Las clases de Jamming buscan que los saques, que los encuentres, los sepas identificar, y los puedas utilizar naturalmente en la dinámica que se está llevando a cabo en ese momento. Y creo que esto es muy bueno para mí.
  7. Cada vez desdramatizo más, relativizo más: nadie es el centro del universo y a nadie le están mirando fijamente mientras habla, esperando a que cometa un error para reírse de él. O igual se ríen y es que algo es gracioso y te ríes tú también de ti mism@, que es muy sano.
  8. No es terapia, pero es terapéutico. Esto lo grabé en mi mente desde que se lo escuché a Joaquín, y es exactamente como lo vivo.
  9. Las personas que conoces aquí puedes decir que las conoces de verdad, te conocen de verdad, nada de rituales al uso y sonrisas de cortesía. Por eso, los grupos hacen piña.
  10. Por fin te liberas de tu juez interior, poco a poco, le quitas capas, le apartas a un lado, empiezas a respirar de otra manera, dejas de juzgarte tú, que tal vez sea el paso más difícil y más enriquecedor.

 

Publicado en Escueling

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Tel. (+34) 672 039 944
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